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(escribe Sergio Pérez) Este miércoles 2 de setiembre, la Sociedad Criolla “La Lata Vieja” de Cardona ocupó un lugar central en la vida cultural de la ciudad con la presentación del libro “¡Al trabajo y adelante! Vigencia y legado de Benito Nardone, Chico Tazo”, del Dr. Pedro Bordaberry. Cerca de doscientas personas colmaron la sala de conferencias de la vieja posta para participar de una actividad que reunió historia nacional, memoria rural y reflexión política desde una perspectiva abierta al diálogo.
La presentación fue organizada por quien suscribe, Sergio Pérez, como parte de una línea de gestión cultural orientada a generar espacios de encuentro entre autores, instituciones y comunidad. La convocatoria contó además con la presencia del senador Sebastián Da Silva, del intendente de Soriano, Guillermo Besozzi, del alcalde de Cardona, Gabriel Bentancur, y del alcalde de José Enrique Rodó, Héctor Urchipía, junto a vecinos de Cardona y visitantes llegados desde distintas localidades de la región.
La elección de La Lata Vieja como sede aportó una resonancia especial. La antigua posta, ligada a la historia de los caminos, del encuentro social y de la tradición criolla, ofreció un marco profundamente coherente para conversar sobre Benito Nardone, una figura que hizo de la palabra, la radio y el contacto con la gente del campo una forma de acción pública.
Publicado por Sudamericana y presentado ya en su segunda edición, el libro de Bordaberry recupera la vida y el legado de Benito Nardone, conocido popularmente como “Chico Tazo”. La obra cuenta con prólogo del Dr. Luis Lacalle Pou, quien destaca la importancia de volver sobre una figura cuya trayectoria ofrece elementos valiosos para comprender fortalezas del Uruguay y asuntos que mantienen plena vigencia.
Pedro Bordaberry nació en Montevideo el 28 de abril de 1960. Es doctor en Derecho por la Universidad de la República, fue profesor titular de Derecho de la Empresa en la Universidad ORT y ejerció la docencia en la George Washington University. Se desempeñó como ministro de Turismo, ministro de Industria, Energía y Minería y ministro de Deporte. Actualmente es senador de la República para el período 2025-2030, cargo que también ocupó entre 2010 y 2020. Además, presidió la Comisión Normalizadora de la Asociación Uruguaya de Fútbol, fue presidente de la Unión de Rugby del Uruguay y publicó los libros “Cuentos del Pueblo Faro de José Ignacio” y “Que me desmientan”.
Esa trayectoria pública, académica y política le permite abordar a Nardone desde una perspectiva que combina documentación, experiencia institucional y sensibilidad por los vínculos entre el país rural y la vida nacional. El libro se interna en la figura de un comunicador singular, capaz de transformar una audición radial en espacio de información, pertenencia y representación para miles de personas del interior.
La presentación permitió acercarse a Nardone desde varias dimensiones. Apareció el comunicador que comprendió el alcance de la radio en un país marcado por distancias materiales y simbólicas; el dirigente que interpretó reclamos del interior; el hombre que colocó al campo en el centro de una conversación pública más amplia; y también la figura polémica que continúa generando lecturas, adhesiones y debates.
Sebastián Da Silva abrió su intervención desde una mirada marcada por la experiencia rural y por una reivindicación del campo como entramado humano. En su exposición, el campo apareció integrado por productores, trabajadores, maestras, técnicos, transportistas, esquiladores, domadores, veterinarios, agrónomos, contratistas y familias enteras que sostienen una forma de vida vinculada al territorio.
Esa amplitud fue uno de los puntos centrales de la noche. Da Silva recordó que Nardone logró mirar más allá del propietario de tierra y comprender al paisano en un sentido social más profundo. En esa lectura, “Chico Tazo” aparece como alguien capaz de interpretar un universo rural complejo, donde la producción se cruza con la cultura, la comunicación, la identidad y la organización comunitaria.
La figura de Domingo Bordaberry ocupó también un lugar importante en la conversación. Según se planteó durante la presentación, su visión fue decisiva para que Nardone encontrara en la radio un camino de llegada al país rural. En tiempos en que la información sobre mercados, lanas, hacienda y producción circulaba de manera limitada, la radio se convirtió en una herramienta de enorme potencia.
Pedro Bordaberry retomó ese punto al explicar el proceso que lo llevó a escribir el libro. Contó que la obra nació de una búsqueda personal y documental, al internarse en actas de la Federación Rural, diarios rurales y materiales que le permitieron reconstruir una historia familiar y nacional atravesada por zonas de silencio, memoria y descubrimiento.
El autor compartió una idea especialmente significativa: “Escribir un libro es un acto revolucionario”. La frase tuvo fuerza porque ubicó la escritura en un tiempo dominado por pantallas, velocidad y fragmentación. Frente a eso, el libro aparece como una forma de pausa, investigación y permanencia.
El prólogo de Luis Lacalle Pou suma una clave de lectura relevante. Allí se presenta a Benito Nardone como exponente de un Uruguay integrado: un hombre criado en la ciudad que llegó a conocer, comprender y querer profundamente al Uruguay rural, a su gente y a su forma de vida. Esa mirada permite leer su trayectoria como puente entre ámbitos que muchas veces fueron pensados desde la distancia.
Otra idea del prólogo dialogó con fuerza con lo expresado en La Lata Vieja: la capacidad de escuchar. Lacalle Pou señala que Nardone supo prestar atención a quienes muchas veces se sentían ignorados o desatendidos. En una jornada donde la conversación fue protagonista, esa referencia adquirió un valor especial, porque recordó que la vida pública también se construye desde la escucha, el contacto personal y la comprensión de las preocupaciones reales de la gente.
La noche permitió comprender que el fenómeno de Nardone excede la biografía de un dirigente. Su trayectoria ayuda a leer el vínculo entre Montevideo y el interior, entre comunicación y representación, entre información económica y conciencia social. Su audición radial, ubicada en el horario en que muchas familias rurales detenían las tareas del día, construyó una comunidad de oyentes antes de convertirse en fuerza política.
Uno de los pasajes más elocuentes fue la referencia a la radio como presencia cotidiana en el mundo rural. La imagen del paisano que compraba un aparato para escuchar a “Chico Tazo” y mantenía el dial fijo expresa mucho más que una anécdota. Habla de confianza, pertenencia y reconocimiento. Habla de una voz que llegaba donde otras formas de comunicación apenas rozaban.
Bordaberry también compartió el episodio de los “botudos” y los “galerudos”, dos categorías que Nardone utilizaba para distinguir a quienes vivían y trabajaban directamente el campo de quienes se acercaban a él desde una posición distante. Ese lenguaje de época permite entender cómo Nardone construyó una narrativa política arraigada en símbolos comprensibles para su audiencia.
La actividad en Cardona tuvo además un valor institucional. La presencia de autoridades nacionales, departamentales y municipales acompañó una convocatoria nacida desde la gestión cultural local y sostenida por una comunidad que respondió con una participación excepcional. La sala colmada confirmó que los libros, cuando tocan asuntos vivos de la memoria colectiva, siguen teniendo capacidad de reunir.
La Lata Vieja, con su historia de posta y cruce de caminos, funcionó como un escenario especialmente elocuente para esta presentación. Allí, la conversación sobre Nardone encontró una geografía adecuada: un lugar donde la tradición rural forma parte de una memoria social que todavía organiza afectos, pertenencias y formas de entender el país.
El diálogo entre Pedro Bordaberry y Sebastián Da Silva dejó también una imagen política significativa: dos senadores de partidos distintos conversando desde una sensibilidad común hacia el interior y el campo. Esa dimensión permitió ver cómo ciertos temas abren espacios de encuentro cuando se abordan desde la experiencia, la historia y el respeto por el territorio.
El libro invita a revisar a Benito Nardone con una mirada más amplia, capaz de reconocer su incidencia comunicacional, su intuición política y su relación con el ruralismo uruguayo. También habilita nuevas preguntas sobre el lugar que ocupa el campo en la construcción simbólica del país y sobre la manera en que las voces del interior alcanzan presencia en la agenda nacional.
En Cardona, esa reflexión encontró un público atento y numeroso. La jornada mostró que una presentación literaria puede transformarse en un acto de memoria compartida cuando convoca temas que siguen latiendo en la comunidad. La historia de Nardone, leída desde el presente, vuelve a interrogar la relación entre palabra pública, territorio y representación.
La presentación de “¡Al trabajo y adelante!” dejó una señal clara: la cultura también se construye cuando una ciudad se reúne a pensar su vínculo con la historia nacional. En La Lata Vieja, Pedro Bordaberry presentó un libro sobre Benito Nardone, y la noche abrió una conversación más grande sobre el país rural, la memoria política y la necesidad de seguir escuchando las voces que nacen desde el interior.
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