El equipo de @gesor agradece desde ya vuestro aporte, el que nos permitirá seguir creciendo y brindando cada vez más contenido.
| Moneda | Compra | Venta |
![]() |
38.05 | 41.05 |
![]() |
0.05 | 0.35 |
![]() |
7.23 | 9.23 |
![]() |
40.54 | 45.39 |

Ya comenzó el Mundial y en este país futbolero y en este continente apasionado por la pelota nadie puede abstenerse a ignorarlo.
Es verdad que nuestras posibilidades y nuestras ilusiones con base a la realidad, por más fanáticos que seamos, nos permiten soñar con levantar la copa.
El debate es si pasamos de grupo, es hasta donde podemos llegar, los más fanáticos soñadores, sobre todo los jóvenes, nos colocan en cuartos o semis, no más que eso, si... y eso sería muchísimo.
Pero sí yo y todos los que peinamos canas hiciéramos el ejercicio de retroceder a nuestras infancias, no va a faltar el recuerdo de un pariente o un vecino veterano que después de los clásicos comentarios de pesimismo, y la frase determinante de " con estos jugadores no le ganamos ni a magoya", lo que era seguramente una verdadera tortura psicológica para nuestros sueños infantiles de ver campeón a nuestra querida celeste.
Pero que al final nos dejaban otra frase que contradecía todas las teorías anteriores, dándonos a todos los niños un aliento de esperanza que alimentaban la esperanza, ¡¡ojo con Uruguay!!
De tarde y como decía un viejo relator de radio, "siempre que el tiempo lo permita" los amigos de Santi, mi vecino de diez años, se juntan con él para jugar a la pelota en el campito que está en frente a nuestras viviendas.
Y como todos los niños de este país, lleva en la sangre la pasión del fútbol, imitan los gestos corporales de los jugadores de las grandes ligas que ven por televisión, ensayando repetitivamente pegándole a la pelota de la misma forma que muestran los sucesivos replay en las cámaras de la televisión.
Ayer lo ví frente de casa andar en bicicleta, lucia con orgullo la camisa aurinegra y me dio por preguntarle ¿y Santi, cómo lo ves a Uruguay?
Me sonrió con timidez sin mirarme, agitó la cabeza y los hombros con la convicción negativa que tenemos todos los futboleros de este país que nacemos con la pelota abajo del brazo.
No me respondió, no hacía falta, los pronósticos dan a España, Argentina, Alemania, quizás Francia sorprenda, pero no escapa mucho más que eso.
Jugar y defender la selección en un Mundial es el sueño de todo botija, es como defender la patria en una guerra, donde todos están dispuestos a dar la vida, aunque como decía un amigo mío, "yo prefiero quedarme en casa...".
Me dio una sensación extraña que a esa edad tenga tan claras nuestras reales posibilidades.
Soñar siempre es hermoso y no tenemos el derecho de quitárselo a los niños, dejemos que ellos se ilusionen, griten y sonrían, aunque después todos tengamos que llorar todos juntos en silencio.
En su imaginación ellos hacen goles increíbles, dan vuelta resultados inimaginables y se ven, como la mayoría de nosotros también alguna vez nos vimos, festejando en las calles y gritando hasta quedar roncos ¡¡Uruguay nomá!!
Entonces me salió la vieja frase que me viene desde el pasado y que hacía que los viejos nos ilusionaran.
¡¡Cuidado con Uruguay!!
Y entonces se dio vuelta y clavó sus enormes ojos negros en mis pupilas.
Era imposible no ver la sonrisa en su mirada, los sueños y las ilusiones se dibujaron en sus labios, esos segundos interminables donde nuestras miradas se detuvieron, y gritaban con esperanza ¡¡Uruguay nomá!!
Usted que es padre, tío, abuelo, vecino, dígale convencido sin sentir culpa alguna al niño más cercano.
¡¡Ojo con Uruguay!!
Haga la experiencia y entonces podrán ver la sonrisa en sus labios y un hermoso brillo en sus miradas.
La misma mirada de sueños y esperanza que ayer me regaló mi vecino Santiago de diez años.
Y nadie tiene el derecho de robarle a los niños sus sueños.
Artigas Osores
A los lectores de @gesor que realizan comentarios, en particular a quienes ingresan en la condición de incógnito, no se molesten en hacer comentarios ya no son publicados debido a que no dejan registro de IP ante eventual denuncia de alguna persona que se sienta dañada por ellos.
Igualmente reiteramos lo que hemos escrito en anteriores oportunidades, que pueden referirse con la dureza que se entienda pertinente pero siempre dentro del respeto general y no discriminando ni agraviando, o con expresiones que de alguna manera inciten a la violencia. Los comentarios son una herramienta maravillosa que debemos preservar entre todos.
































