agesor
. . . . .

Provision Crosi - compra en nuestra web
Actividades del Diputado Martín Melazzi
Centro Profesionales Mercedes
coopace
CarHouse - Mercedes
edil José Lavista - Partido Nacional
cermetal galpones
Ventritres Basketball agency
Diputada María Fajardo
Montes del Plata - Guía
Edil Raúl Morossini
kechu fletes
@gesor es de acceso completamente gratuito para nuestros lectores, pero si quieres apoyar nuestro trabajo con un donativo, te damos dos opciones, la primera de un único pago de U$S2 (dolares americanos dos) o la segunda con una suscripción de U$S1 (dolares americanos uno) por mes, la que puedes realizar en pagos mensuales o un pago anual.

El equipo de @gesor agradece desde ya vuestro aporte, el que nos permitirá seguir creciendo y brindando cada vez más contenido.
Pago
Opciones de suscripción
Si quieres colaborar con un monto distinto, por favor contacta con info@agesor.com.uy indicando el monto con el que quieres colaborar y te haremos llegar el formulario de pago.
MonedaCompraVenta
41,25 43,65
0,15 0,61
7,22 9,22
47,52 53,00
El Observador El Pais La Juventud La Diaria La Republica El Telegrafo
.
Síguenos Síguenos Canal Instagram
20 de April del 2021 a las 08:41 -
Tweet about this on Twitter Share on Facebook Share on LinkedIn Pin on Pinterest Email this to someone
“No todos eran orientales ni eran 33”
La subsecretaria del Ministerio de Educación y Cultura, Ana Ribeiro, nos invita a reflexionar sobre lo que sucedió a partir del 19 de abril de 1925, luego del desembarco en la Playa de la Agraciada al mando de Juan Antonio Lavalleja y Manuel Oribe.
La subsecretaria del Ministerio de Educación y Cultura, Ana Ribeiro, nos invita a reflexionar sobre lo que sucedió a partir del 19 de abril de 1925, luego del desembarco en la Playa de la Agraciada al mando de Juan Antonio Lavalleja y Manuel Oribe.

“No todos eran orientales ni eran 33”, con esta frase la subsecretaria del Ministerio de Educación y Cultura, Ana Ribeiro, nos invita a reflexionar sobre lo que sucedió a partir del 19 de abril de 1925, luego del desembarco en la Playa de la Agraciada al mando de Juan Antonio Lavalleja y Manuel Oribe. No todos eran orientales ni eran 33, pero la Historia poco se detiene en el detalle. Fueron gravitantes –y es lo que colectivamente se elige recordar– en lo que sucedió a partir del 19 de abril de 1825. Derrotado Artigas en 1820, las fuerzas luso-brasileñas, bajo el mando de Lecor, extendieron su dominio desde Río Grande hasta el Plata. Los principales jefes artiguistas se habían dispersado: unos estaban presos en Isla das Cobras, otros prófugos, algunos sumados a las luchas y facciones que continuaban enfrentando a las Provincias Unidas y varios incorporados al propio ejército de Lecor.

La derrota, aparentemente total, no mató el sentimiento localista oriental. En 1823 hubo un primer intento de rebelión. Fue breve y coronado por el fracaso, pero ya era un claro indicio de lo que vendría. Los ingleses sentenciaron: desean unirse a las Provincias Unidas porque buscan liberarse de los lusitanos, pero luego se levantarán también contra ellos. El poderoso imperio vio que era mejor que no pertenecieran a nadie, que mediara entre dos grandes bloques territoriales como Brasil y las provincias argentinas, que fuera el algodón entre cristales, la llave de la cuenca del Plata. No se opuso cuando un grupo de hombres, a cuya cabeza estaba Juan Antonio Lavalleja, organizó en 1825 un nuevo levantamiento armado contra el gobierno de Lecor.

Al igual que en 1811, el levantamiento de 1825 se preparó en territorio argentino e ingresó por el litoral con el objetivo de dominar la campaña para luego acorralar a Montevideo, sede del gobierno. Cruzaron el río en lanchones, bajo una orden estricta: permanecer callados y remar con fuerza, para sortear la cercanía de los cruceros brasileños, que vigilaban el río. Hicieron pie en la playa de la Agraciada. Los lanchones que los habían transportado hasta allí regresaron y ellos quedaron aguardando las caballadas. Sin ellas no podían cabalgar ni convertirse, cada uno de ellos, en cabezas de pueblos en armas que sincronizarían sus ataques contra las fuerzas de ocupación.

 Atanasio Sierra, recordando aquel momento, relata: “A nuestra espalda el monte, al frente el caudaloso Uruguay, sobre cuyas aguas batían los remos de las tres lanchas que se alejaban; en la playa yacían recados, frenos, armas de diferentes formas y tamaños; aquí dos o tres tercerolas; allá un sable aquí una espada, más allá un par de pistolas; ponchos, por un lado, sombreros por el otro, todo mezclado aún como se había desembarcado. Este desorden, agregado a nuestros trajes completamente sucios, rotos en varias partes y que naturalmente no guardaban la uniformidad militar, nos daba el aspecto de verdaderos bandidos”. La espera se hizo interminable. “Continuamente salíamos a la orilla del monte y aplicábamos el oído a la tierra por ver si sentíamos el trote de los caballos que esperábamos. Lavalleja se paseaba tranquilamente al lado de un grupo de sarandíes”, confiado en el vaqueano Cheveste, encargado de traerlos. Cuando finalmente llegaron, muchos se abrazaban al pescuezo de los animales. “Les daban besos como si fuesen sus queridas”, recuerda Sierra.

La que luego se llamaría “Cruzada Libertadora” inició entonces su marcha, abriéndose en abanico sobre el territorio oriental. Iban presididos por una bandera con los colores artiguistas. La arenga que les dirigió Lavalleja, llamándolos argentinos-orientales, era “mostremos al mundo entero que merecemos ser libres”. Efectivamente, el desarrollo de los acontecimientos posteriores confirmó la intuición inglesa (tienen vocación de destino propio) y derivó en el reconocimiento a una independencia que nació, discutida y pactada, vigilada por cinco años, pero llamada para quedarse.

Cuando en 1878 el pintor Juan Manuel Blanes quiso sintetizar en la tela la significación de aquel levantamiento de 1825, eligió el desembarco en la Agraciada y el instante en que Lavalleja arranca de sus seguidores el juramento de libertad o muerte. Reconstruyó minuciosamente el rostro de cada uno, se hizo llevar a su estudio arena del lugar y estudió morosamente los efectos de la luz sobre la blanca superficie salpicada de huellas. Congeló un instante, para dotar al Uruguay de una imagen de sus orígenes.



(1148)

A los lectores de @gesor que realizan comentarios, en particular a quienes ingresan en la condición de incógnito, no se molesten en hacer comentarios ya no son publicados debido a que no dejan registro de IP ante eventual denuncia de alguna persona que se sienta dañada por ellos.
Igualmente reiteramos lo que hemos escrito en anteriores oportunidades, que pueden referirse con la dureza que se entienda pertinente pero siempre dentro del respeto general y no discriminando ni agraviando, o con expresiones que de alguna manera inciten a la violencia. Los comentarios son una herramienta maravillosa que debemos preservar entre todos.

Quiere comentar esta noticia?

* Campos obligatorios
* Nombre:
* Correo Electrónico:
* Comentario:
* Caracteres

AGESOR - Soriano - Uruguay // (todos los derechos reservados )

powered by: Daniel Castro 2021
WordPress Appliance - Powered by TurnKey Linux